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MAYO DE 1810, LA OTRA CARA DEL ROMANTICISMO OFICIAL

    

por Osvaldo G. Igounet


P
ara aquellos que quieren profundizar en la Historia por primera vez es importante que sepan que el estudio de la Historia ya no se trata de una cuestión acontecimental ni memorístico, o dicho de otro modo ya no es relevante la memorización de fechas y sucesos aislados, sin contexto ni comprensión de los mismos. Desde hace unos años a esta parte lo importante es, para investigar y estudiar, poder comprender los procesos históricos que se desarrollaron en un período determinado y que tuvieron estas o aquellas consecuencias. 
El famoso 25 de Mayo y su semana precedente no escapa a esta regla y por eso en este breve artículo pretendo realizar una muy somera reconstrucción de los procesos que nos llevaron a esta fecha patria que el país conmemora. Empecemos desde el principio:

La casa de los Habsburgo, que reinaba en España, cae y su lugar es tomado por los borbones. En 1776 los borbones deciden realizar cambios y reestructuraciones en sus territorios de ultramar, especialmente en América, para lograr un mejor control, dominio, eficiencia y recaudación en la explotación de esas colonias. Esta decisión conocida como las reformas borbónicas de 1776 son muy importantes para nosotros porque nos atañen directamente. En especial dos decisiones: a) se crea el Virreynato del Río de la Plata, cuya capital es Buenos Aires y b) se cancela la exportación de la plata provenientes de las minas de Potosí, desde el puerto del Callao en el hoy Perú; para ser enviadas a España desde el puerto de Buenos Aires. Este nuevo virreynato fue dividido en ocho provincias o intendencias que incluían la de Paraguay, la Capitanía de Chile, la de Salta y Tucumán, la de Córdoba y La Rioja y la de Buenos Aires, por citar algunas. A los efectos de este artículo nos centraremos en estas tres intendencias Salta y Tucumán, Córdoba y La Rioja y Buenos Aires, capital de todo el Virreynato, como objeto de estudio por su relevancia e incidencia directa en los acontecimientos por venir. 

Debe entenderse que al ser el puerto de Buenos Aires el lugar desde donde se envíen a España las riquezas extraídas, en especial de Potosí, cambia de manera drástica la influencia política de la ciudad de Buenos Aires y su puerto y por ende de su Cabildo. Pero también cambia la ecuación económica, ya que las rutas del Camino Real que unen el Alto Perú con Buenos Aires se vuelven estratégicas y desarrollan una cantidad de actividades de sustento popular desde el punto de vista de la logística, la seguridad y el abastecimiento. Por ejemplo Córdoba provee de los burros y mulas de carga, los pequeños agricultores los alimentos y así. No podemos proseguir sin explicar la cuestión de los cabildos y las ciudades. Para ser considerada "ciudad" se debía tener un cabildo y para tener un cabildo había que cumplir ciertos requisitos como extensión, conexión, economía propia y cierta cantidad de "vecinos" viviendo allí. El concepto de vecino entonces no era igual al de ahora, en épocas virreynales sólo era vecino quien tuviera propiedad, ocupación fija, ingresos permanentes por comercio o profesión, familia constituída y a veces estudios y por supuesto fuera hombre. (todos los cabildantes de la semana de Mayo eran vecinos en los términos explicados). Por eso sólo Salta, Cordoba y Buenos Aires eran consideradas ciudades y tenían un cabildo autorizado; por supuesto que existían otras ciudades más pequeñas y pueblos pero no calificaban legalmente como ciudades aceptadas por la corona española, entre ellas podemos citar a Santiago del Estero, por ejemplo. Y había ciudades satélites con cabildos menores que dependían del cabildo central, ejemplo: La Rioja tenía un cabildo subsidiario del de Córdoba, Tucumán lo tenía subsidiario del de Salta y Luján lo tenía como subsidiario del de Buenos Aires. A está altura vale aclarar también que cada cabildo principal era la sede del gobernador o intendente que representaba la autoridad del virrey que a su vez representaba a la autoridad del rey. El esquema resumido entonces era: un Virreynato, un cabildo principal, sede del Virrey; ciudades/cabildos sede del gobernador o intendente, ciudades/cabildos subsidiarios y "vecinos" como cabildantes.

Retomemos. Entonces hasta aquí tenemos un nuevo virreynato, el del Río de la Plata, cuya capital era Buenos Aires y desde cuyo puerto salían las riquezas enviadas a España. En el actual territorio argentino este virreynato tenía tres cabildos: Salta, Córdoba y Buenos Aires; distintas rutas troncales o caminos reales que iban del Alto Perú a Buenos Aires y viceversa y todo un sistema económico de servicios y comercios que abrevaban en ellas. Y como en Buenos Aires estaba el virrey y el puerto, fue esta ciudad/cabildo la que tenía mayor relavancia política y económica en todo el virreynato y germen de las primeras rivalidades entre los cabildos del interior y el puerto. En un momento dado las minas de Potosí comienzan a agotarse, el sistema económico puramente extractivo empieza a ser insuficiente y las economías dependientes entran en crisis. comienza así un nuevo proceso interno en el virreynato: cambios en la matriz económica y política comienzan a surgir en la región. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, comienza a desarrollarse la actividad ganadera, no ya como incidental o accesoria, sino como actividad comercial y empresarial con vida propia. Los Ortiz de Rozas, los Terrero, los Anchorena, los Patrón Costas; son algunos de los primeros en interpretar los nuevos tiempos y actuar en consecuencia. (Luego, pasada la etapa revolucionaria y durante los tumultuosos años entre 1820 y 1830, jóvenes ganaderos como Juan Manuel de Rosas, convertirán a la ganadería en una industria de exportación incipiente multiplicando sus fortunas y poder político, pero eso es para otro día).

Buenos Aires era el centro administrativo, político y económico de todo el Virreynato y sus vecinos no estaban dispuestos a dejar que sus economía cayeran, si bien se reducen las exportaciones de plata, ellos aumentan sus actividades comerciales, algunos además empiezan a mirar a la zona rural, y exportan e importan productos manufacturados, en especial desde Inglaterra cuyos textiles eran muy requeridos. Pero el comercio exterior estaba regulado por la corona española que obligaba a comprar y vender solo mercancías españolas o provenientes de España, prohibía expresamente comerciar con otra potencia marítima -Inglaterra- salvo cuando lo autorizaba expresamente en escasas ocasiones. Desde el punto de vista del comercio exterior esa limitación logró que el contrabando se volviera cosa común y bien vista entre los insignes vecinos dedicados al comercio y muy solicitado por los demás insignes vecinos que demandaban esos productos. Y aunque fieles a la corona española, yo creo, podemos ver aquí un primer e incipiente motivo de descontento entre los españoles afincados en Buenos Aires, los hijos de españoles nacidos aquí e incluso entre los nativos no españoles para con las políticas reales españolas en el Virreynato.

La guerra comercial entre Inglaterra y España tuvo incidencia en el Virreynato del Río de la Plata con las dos invasiones inglesas en 1806 y 1807 a la ciudad/puerto de Buenos Aires, que no vamos a detallar en este artículo. Sin embargo es importante resaltar que la resistencia de toda la población de la ciudad, sin diferencias de status social se aunaron para repeler al enemigo común. Sin embargo las motivaciones no eran comunes, algunos defendían su ciudad, otros sus bienes, otros sus negocios, algunos pocos lo hicieron como un incipiente gesto de emancipación y también hubo, porqué no decirlo, quienes apoyaban la invasión a fin de cambiar de corona.( En cualquier caso, las invasiones inglesas fueron importantes porque fue un segundo anuncio de que España ya no era lo que había sido, pero y más importante, le dijo a Buenos Aires: nosotros ya podemos defendernos solos.

Por eso cuando en 1810 en Buenos Aires los vecinos se enteran de que Napoléon había capturado al rey de España, detonó esa fuerza contenida en muchos de empezar a decidir por ellos mismos. Si el Rey no está, ¿ahora quien manda?; si el Rey no está, el virrey ¿a quién representa?; si el Rey no está ¿nosotros como quedamos y que hacemos?. La semana de Mayo fue convocada esencialmente para tratar de contestar estas preguntas. Y hubo diferentes posturas, sigamos siendo leales al Rey de España y por ende a su Virrey, decían algunos; sigamos siendo leales al Rey pero sin Virrey hasta que el Rey vuelva decían otros, aprovechemos y veamos de volvernos súbditos de Inglaterra (con quien querían seguir comerciando) era la opción de otros, algunos hablaban de emanciparse de todos y muchos opinaban que no importa a que rey se responda siempre y cuando se libere el comercio exterior. He allí el corazón de los debates. 

Esta sería la breve reseña de como se llegó al 25 de Mayo de 1810, entendiendo que fue un largo proceso con orígenes rastreables a las reformas borbónicas de 1776 y que después continuó en otros procesos que determinaron otras decisiones y concluyeron hacia 1860 en este país que llamamos Argentina. Una Argentina que sigue su proceso de saber ser, apenas sepa que quiere ser. En todo caso en 1810 no había patriotas argentinos porque no había Argentina, había una disputas entre distintos intereses y cursos de acción fruto de un poder debilitado, España, y las necesidades de una colonia transoceánica. A tal punto había un no sabemos que hacer mientras lo hacemos, que el Cabildo de Buenos Aires invitó a que el Cabildo de Salta envíe a sus representantes y el cabildo norteño se negó. Así estaba planteada la cuestión aquellos días.

Cada historiador mira al pasado con sus subjetividades y preguntas, buscando sino la verdad, al menos la interpretación correcta. En mi caso, estas pocas líneas pretenden explicar que los procesos son arduos, largos y conflictivos. Que la historia oficial creada en Alemania por Ranke e instaurada aquí por Bartolomé Mitre y que con tanto esmero nos contaron la revista Billiken y los manuales de José Cosmelli Ibañez es una construcción política que buscaba fomentar una argentinidad lineal y dual, blanco y negro, los buenos y los malos, unitarios y federales, peronistas y antiperonistas... El 25 de Mayo es importante porque es un punto de partida de nuevos procesos históricos que devienen de los anteriores, sólo eso y nada menos que eso. En aquella plaza no había un pueblo preguntando de qué se trata, porque el pueblo entonces, era ser un "vecino" como se lo entendía en esa época y esos vecinos ya estaban dentro del Cabildo discutiendo entre ellos para decidir por todo el resto. En mayo de 1810 no había "argentinos" discutiendo algún tipo de independencia, había españoles, hijos de españoles, vecinos ilustres y comerciantes discutiendo como seguir adelante en Buenos Aires con sus negocios, mientras en Europa un conquistador francés hacía tambalear a una España en decadencia. Sólo eso.

Nota: Dijimos que el cabildo de Luján era subsidiario del de Buenos Aires y así fue. Esto significa, y con esto quisiera poder zanjar una discusión zonal, que la hermosa y querida ciudad de Mercedes nunca tuvo un Cabildo. Tuvo sí, un teatro cuyo frente arquitectónico se asemejaba a un cabildo, nada más. Espero que mis amigos mercedinos después de leer esto me sigan saludando.

Osvaldo G. Igounet

Historiador y Periodista

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