La presencia de los nazis en nuestro país fue y es objeto de estudio e investigación desde hace más de setenta años. Existen muchas especulaciones, acusaciones y teorías de por qué y cómo llegaron los nazis al país, pero a pesar de tantas preguntas hay una certeza: la Argentina fue uno de los destinos preferidos de los jerarcas nazis y su presencia aquí no puede ser negada. Desde el punto de vista histórico está comprobado que pasaron o vivieron en el país nazis reconocidos como Adolf Eichmann, Joseph Menguele y Erik Priebke; aunque no fueron los únicos. Incluso el FBI consideró hasta mediados de los años ´90 que el propio Adolfo Hitler pudo haber llegado al país hasta su muerte a mediados de los ´70 en las cercanías de Bariloche, una teoría que Estados Unidos en virtud de la Guerra Fría desarrolló al desconfiar del análisis que los forenses soviéticos realizaron sobre los pocos restos óseos recuperados en las puertas del búnker luego de la caída de Berlín a manos del ejército ruso.
Recordemos que según la historia oficial las fuerzas aliadas entraron simultáneamente en Berlín, los rusos desde el este y los estadounidenses, británicos y franceses desde el oeste en virtud de un acuerdo previo entre los comandantes. Lo mismo hicieron al cruzar las fronteras alemanas. Pero una vez en Berlín fueron las fueras soviéticas las que llegaron primero al famoso búnker donde Hitler y Eva Brown se suicidaron y sus cuerpos fueron carbonizados siguiendo sus expresas instrucciones. Los rusos dijeron que Hitler estaba muerto y calcinado y que apenas habían podido recuperar algunos pequeños restos que se llevaron a Moscú y cuyo análisis posterior fue inválidado por los Estados Unidos, dando así comienzo a la leyenda urbana de que Hitler había podido escapar minutos antes de la toma del búnker en el último avión que los nazis pudieron disponer para la huída. Está claro que es muy difícil pensar que el mayor criminal de guerra de toda la historia registrada del mundo haya podido escapar sin nunca ser atrapado y es todavía más increíble que de haber sido así, ni el Mossad, ni el Shin Bet, ni el Centro Simón Wiesenthal, hayan podido encontrarlo; pero visto la cantidad de nazis que escaparon, incluso aquellos que tanto la URSS como EEUU asilaron para su carrera armamentista primero y espacial después, vuelve al menos entendible que la leyenda de un Hitler vivo y libre fuera tomada como una posibilidad plausible.
Pero los nazis en Argentina estuvieron casi desde el inicio mismo del nacionalsocialismo en la década del ´20. Inmigrantes alemanes que huyeron de Alemania en la Primera Guerra Mundial así como quienes llegaron años antes, simpatizaron con rapidez con el nuevo partido que prometía recuperar para Alemania su honor y antiguas glorias. Y quienes tenían los recursos económicos necesarios fueron no solo simpatizantes sino también financistas de la carrera de Hitler por llegar al poder en 1933. Luego financiaron también su cruzada por el rearme del ejército alemán y desde luego lo siguieron ayudando cuando se convirtió en el Führer del III Reich alemán. Hubo en Buenos Aires y en Córdoba al menos una docena de ejemplares de Mi Lucha autografiados y dedicados por el propio Hitler a sus aportantes argentinos. Para finales de los años treinta se calcula que sólo en Buenos Aires había alrededor de cincuenta mil personas afiliadas al nazismo, al punto tal que el 10 de abril de 1938 realizaron en el Luna Park el acto partidario y público más grande que se recuerde, donde acudieron cerca de quince mil personas.
En el libro "Mi hijo el Che" Ernesto Guevara Lynch recuerda que en los años '40 integraba el grupo anti fascista Acción Argentina que se dedicaba a investigar las actividades nazis en el país y escribe: "... nuestro grupo se enteró que en un hotel Edén de La Falda, funcionaba por las noches una radio que pasaba mensajes cifrados de enlace a Berlín. Cuando llegamos tuvimos que aceptar que el hotel se encontraba bajo protección policial. Ernesto vino con nosotros, tenía entonces doce años."
El matrimonio Eichhorn, propietarios del Hotel Edén viajan a Berlín en 1935, Hitler ya era Canciller, para ser condecorados por el propio Führer y además reciben un diploma que dice: "Querido camarada Eichhorn, desde su ingreso en 1924 a Ud, junto a su esposa, apoyado al movimiento nacionalsocialista, con enorme espíritu de sacrificio y acertada acción, y a mí personalmente, ya que fue su ayuda económica, la que me permitió en el verdadero sentido de la palabra, seguir guiando a la organización". Eichhorn conoce a Hitler en la Cervecería Ciudadana de Munich en 1924 y quedó encantado con su discurso, compró el ejemplar número 110 de la edición de lujo de Mein Kampf (que sólo constaba de 500 ejemplares) y además lo ayuda financieramente en el momento, Hitler entonces pone en la dedicatoria: "Señor Walter Eichhorn en agradecido recuerdo a la copiosa ayuda aportada al movimiento. Afectuosamente. Adolf Hitler".
También el FBI tiene cosas que decir al respecto. Así surge de los archivos desclasificados en 1995, en cumplimiento del Acta de Libertad de Información, aprobada por el Congreso estadounidense, son 750 fojas. Allí puede leerse un memo firmado por el mítico John Edgar Hoover que dice:
"Washington 17 de septiembre de 1945,
Re: Escondite de Hitler en Argentina
Una cierta señora Eichhorn, miembro supuestamente respetable de la sociedad argentina y propietaria del gran spa hotel La Falda (Argentina) hizo, en una fiesta íntima algún tiempo atrás (precisamente cuándo y dónde no está declarado), la siguiente observación:
a) Su familia ha sido una entusiasta seguidora de Hitler desde que el partido nazi fue fundado.
b) Incluso antes que los nazis llegaran al poder ella asignó inmediatamente por cable a su cuenta bancaria completa, la cantidad de 30.000 Marcos, a disposición de Goebbels. En respuesta a una carta requiriéndole 3-4.000 Marcos para propósitos de propaganda.
c) Hitler nunca olvidó esta acción y durante los años posteriores a llegar al poder sus (presumiblemente a ella y su marido) amigos se acercaron tanto a el que acostumbraban a vivir juntos en el mismo hotel en ocasión de su estadía anual en Alemania en el Parteitag. A ellos entonces les estaba permitido entrar a las habitaciones privadas del Führer en cualquier momento sin haber sigo anunciados previamente.
d) Si el Führer estuviese en algún momento en dificultades podría siempre encontrarse a salvo refugiándose en La Falda, donde ellos ya habían realizado las preparaciones necesarias.
Lo de arriba ha sido de interés del Bureau para su información".
Como veremos en otros artículos el Hotel Edén está ligado a la historia de la nazis en Argentina, a la creación de la ciudad de La Falda y fue visitado por muchas de las celebridades de su tiempo, como Albert Einstein, millonarios como Martínez de Hoz y en algún momento habría sido comprado por Juan Duarte, el hermano de Eva Perón.
Fuentes: Edén Hotel, El nacimiento de un pueblo (2007)
Ernesto Guevara Lynch, Mi hijo el Che (1981)
FBI, archivos desclasificados (1995)
Fotos: Archivo de imágenes de Igounet Noticias
Investigación de campo: Osvaldo Igounet


Muy buen artículo. Espero la siguiente parte.
ResponderEliminarHola Macarena, muy pronto l publicaré. Y gracias por leerme.
ResponderEliminar